Definitivamente, la salud es, también, un estado del espíritu. Así lo demuestra Carla Valenzuela, especialista en medicina tradicional china y optimista de la vida. Comenzó su trayectoria en el mundo de lo terapéutico en España, donde se preparó durante 10 años, para luego volver a Argentina ―su país natal― e incursionar en el área de la alimentación viva.

“La alimentación viva tiene que ver con lo crudo, una manera diferente de consumir los alimentos sin que pasen por la cocción por encima de 40º, para que no pierdan los nutrientes […]. Se usan las semillas activadas ―cuando activamos semillas quiere decir que estamos empezando la vida. En estas tenemos el máximo de nutrientes y de energía para el día, ahí arranca la idea de la alimentación viva”.

Pero ¿cómo llega esta cultura de alimentación a Cuba? Carla es de esas personas que traslada su conocimiento a todo lo que hace; en este caso, es capaz de incluir lo terapéutico en la vida cotidiana, incluso en el baile: “Recorrí el mundo entero haciendo esa combinación que es el arte de sanar con salsa, en la que se canta, se baila, se tocan instrumentos, y así llego a Cuba, como bailarina y cantante de salsa”.

Como para esta mujer tan perseverante “cuando entramos en la vía de la sanación, ya nada se hace sin ese propósito”, bajo el mismo concepto surge Línea Saludable, una alternativa para quienes requieren, o prefieren, un determinado tipo de alimentación. Ubicada en 17 entre G y F, El Vedado, allí podemos encontrar un oasis, si de comida sana se trata: “Nació por una necesidad de mis pacientes y las personas de las que me rodeaba, pues cuando yo les hacía la dieta a quienes padecían de dolores en las articulaciones, asma, hipertensión, colesterol, etc., tenía que eliminar la harina, los lácteos, la carne, y la respuesta aquí en Cuba era: «¿Entonces qué como?». Por eso empecé haciendo mi comida y un poco más. Si me preparaba hamburguesas, en vez de 2, hacía 20”.

Se trata de una apuesta arriesgada, en especial si tomamos en cuenta que la cultura alimentaria en el país no es precisamente la de omitir las harinas. “No es fácil, como dicen ustedes ―asegura la terapeuta―, pero tampoco imposible. Cualquiera repite lo que ya está hecho y un poquito más; el desafío está en emprender lo que no está hecho y arrimarse a eso”.

La aceptación ha sido lenta, pero progresiva, como corresponde a las metas ambiciosas. Resulta difícil intentar cambiar cualquier cultura, en especial la alimentaria, que se comienza a formar desde los mismos inicios de nuestras vidas: “En estos últimos días estuvieron viniendo cubanos a comer pizzas «sin queso» ―el que usamos es de yuca o de coco―, muy diferentes de las que se sirven en cualquier otro lado, y les gustan. También comienzan a preguntar: «¿Eso de color marrón qué es?», y se llevan un pan integral… ¡Por algo se empieza!”.

Sin dudas, Línea Saludable es una alternativa sobre la que vale la pena estar “en línea”. Es bueno abrirse a nuevas opciones, ser flexibles, y más cuando esto repercute directamente en nuestra salud. Carla, sorprendida, comentaba una anécdota referida a los cubanos y su poca disposición a transigir: “Para la inauguración regalé hamburguesas y no las querían probar, ni regaladas. Prefieren seguir comiendo arroz con frijoles y puerco…”.

Afortunadamente, desde entonces el panorama ha cambiado, y ya acuden personas agradecidas de tener una opción de este tipo, para variar. Por parte de Carla, las proyecciones son continuar brindando un servicio que ayude a sanar y a cuidar la salud: “Si yo no estuviera convencida de todas las enfermedades que se curan, de las mejoras en la energía diaria; si no estuviera segura de que si suprimes la leche y las harinas, te dejan de doler las articulaciones, por ejemplo; si no creyera en las virtudes de comer así, no podría mantenerlo. Yo creo que tiene más fuerza una idea de amor que una idea de dinero”.

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